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anchura: 80 metros
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Primero hay que saltar a la isla Graciosa desde el puerto de Orzola, en Lanzarote. Luego caminar hora y media, pedalear algo menos en una bici de alquiler o conseguir subirse a un taxi. Como ocurre en tantas playas del oriente canario, puede que al llegar a la orilla el viento sople sin misericordia. Tampoco hay que despistarse con la vuelta, a las 16.00 sale el último barco de la isla. Pero lanzarse en busca de lugares remotos siempre implica jugársela, y si no, ¿dónde estaría la gracia? Aunque aquí no hay arrepentimiento posible, puesto que la arena son trocitos de conchas finamente triturados y el entorno totalmente virgen. Además, se puede disfrutar de la poderosa silueta de la montaña Bermeja, cuyo color hace justicia a su nombre, y, al frente, de la montaña Clara resistiendo a los embates del océano.

Hecha por LOTO Creativa